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En el minuto 6, Puskás marcó el primero, y en el 8 Czibor puso el 2-0. Todo iba según lo previsto, pero Alemania sacó su orgullo y sorprendió a los 60 000 espectadores que había en el estadio con dos goles de Morlock y Rahn en los minutos 10 y 19. Durante el resto del partido, Hungría dominó y, en el segundo tiempo, falló varias ocasiones clamorosas. Sin embargo, en el decisivo partido, la vigente campeona mundial, la selección italiana, se impuso por 4-2, haciendo inútiles los goles húngaros y las actuaciones de György Sárosi, el gran goleador que sería la semilla que traería la mejor generación de la historia del país. Fue una revolución futbolística que terminaría en 1956 con otra revolución, ésta de carácter político, pero que, durante algunos años, mostró a una maravillosa generación de jugadores que elevó el juego a un nivel desconocido hasta entonces. Hungría se adelantó con dos goles y todo apuntaba a una nueva goleada. En la fase de clasificación para el Mundial de 1934 de Italia, Hungría compareció en el Grupo 4 junto a la selección austríaca, de la que ya se había independizado, y la selección búlgara. Hungría debía vencer a Alemania Federal, que tras el 8-3 de la primera fase había sorprendido al llegar tan lejos.
Mihály Lantos marcó para Hungría y Julinho no tardó en anotar el 3-2. A partir de ahí, las crónicas no se ponen de acuerdo sobre lo que realmente sucedió. Hungría se quedaba sin su broche de oro a una trayectoria impecable. Puskás, el gran líder del equipo, fue sancionado por la FIFA y llegó a vivir durante una temporada prácticamente retirado. El partido contra los alemanes se cerró con un 8-3 y una exhibición de juego, pero acabó con la lesión de Ferenc Puskás, que había llegado a Suiza en su mejor momento y era considerado como uno de los mejores jugadores del mundo. No está claro si fue un espectador o Puskás, que continuaba lesionado y había presenciado el partido sentado en el banquillo. El primer partido oficial en la historia de la selección húngara tuvo lugar el 12 de octubre de 1902 frente, como a no podía ser de otra manera, al combinado de Austria. En la semifinal del 4 de julio, en el Stadio delle Alpi de Turín, la escuadra se encontró con la selección inglesa, Brehme marcó el primero al 60, camiseta napoli 24/25 mientras que diez minutos antes de finalizar el juego el inglés Gary Lineker empató el marcador y el partido se alargó a la prórroga.
Todos los que los vieron sobre el campo coinciden en una cosa: su excelso juego. Chile debutó frente a la selección italiana con un empate 2:2 (con dos goles de Marcelo Salas, y un penal cobrado a favor de Italia por el árbitro nigerino Lucien Bouchardeau, debido a una mano de Ronald Fuentes en el área). Por si todo aquello no resultaba suficientemente dramático, el árbitro anuló un gol de Puskás por fuera de juego a falta de dos minutos. Los sudamericanos, sin embargo, lograron remontar un 2-0 en los últimos minutos y forzar la prolongación, con un gran partido del central José Santamaría, que acabaría recalando junto a Puskás en el Real Madrid Club de Fútbol. En aquellos días de plena confusión, el Honved Budapest, equipo donde jugaban casi todas las estrellas del país, equipacion futbol arabia saudi se encontraba en Bilbao para jugar un partido de Copa de Europa contra el Athletic Club.
España comenzó con determinación y llevó la iniciativa desde el inicio, con más empuje y más llegada al área contraria, pero sin precisión, en una primera mitad en la que ambos equipos, quizás superados por las ganas y la importancia de pugnar por un título europeo, cometieron muchas imprecisiones. Fue apenas una ilusión, pues al cuarto de hora España cogió el balón y su rival comenzó a frustarse con la pinta que tomaba aquello. Tras esto, Estados Unidos aguardó en su campo y le generó muchos problemas a Italia para encontrar espacios, pero aun así los europeos prefirieron no adelantar sus líneas ni presionar en campo rival. Como le sucedió a Brasil en 1950, el mejor equipo del mundial había perdido la final de forma incomprensible ante un rival inferior. Sin embargo, al año siguiente las azulgranas consiguieron recuperar la categoría volviendo a la Superliga Española y de forma paralela el filial consiguió quedar primera y así retornaban a la segunda categoría estatal. 1949 sería la fecha elegida por la FIFA para retomar la gran competición, pero se decidiría posponerla a un año más tarde para favorecer un mayor número de participantes del bloque europeo, tan maltrecho por los acontecimientos vividos.
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